Pues a mi me parecen todos iguales

¿Cuántos hemos escuchado o incluso utilizado esta expresión? Quien habla de chinos puede hablar de cualquier otra raza ajena a la nuestra, y quizá muchos os habréis preguntado si a ellos les parece que todos nosotros también somos iguales. Posiblemente pensemos que esto sólo nos pasa a nosotros, pero la ciencia experimental nos ha demostrado que este es un fenómeno bastante extendido, y que puede llegar a tener implicaciones muy importantes para otras disciplinas, como las ciencias criminológicas (credibilidad de los testigos, ruedas de reconocimiento…etc), que son de las que hablaremos en esta entrada.

Esta idea es lo que, como bien sabréis a estas alturas, llamamos sesgo (para los que no han hecho los deberes, lo recordaremos: Un sesgo cognitivo es una percepción de la realidad que se ve influida por distintas variables como las creencias, las expectativas o la experiencia), y consiste básicamente en la tendencia a que nos sea complicado diferenciar tanto los rasgos como las expresiones emocionales de una raza o grupo étnico distinto al nuestro.Imaginemos que somos personas caucásicas y que somos testigos de un delito cometido por un hombre de raza negra. Debido a este sesgo, cuando en la rueda de identificación nos pongan a ocho personas prácticamente iguales físicamente, tendremos muchos problemas para identificar cuál de ellos fue el que vimos. Si bien en nuestra vida cotidiana este efecto no es más que una mera curiosidad, pensemos que señalar erróneamente a alguien como culpable de un delito puede tener consecuencias tan graves como la pena de muerte (recordemos los supuestos errores de identificación en el caso de Troy Davis). Por este motivo distintos autores se han centrado en estudiar las causas de este efecto y tratar de reducirlas lo máximo posible, habiéndose planteado tres hipótesis explicativas.

La primera propuesta viene de la mano de Goldstein, y señala que existen una tendencia a creer que hay razas que muestras característias físicas más homogéneas que otras, y esto haría que esas razas que son más similares entre ellas fueran más difíciles de identificar para un observador externo. Sin embargo, esta teoría se fue un poco a pique al someterla a comprobación empírica… porque tras realizar varios estudios analizando las similaridades perceptuales entre distintas razas, vio que no había correlación.

Nuestra segunda teoría explicativa hace referencia a los conceptos de endogrupo y exogrupo. Cuando hablamos de endogrupo nos estamos refiriendo a aquel grupo al que sentimos que pertenecemos por compartir una serie de características y códigos. La identidad del grupo viene determinada por la percepción de semejanzas entre los miembros del grupo, y puede variar en función del contexto en el que nos encontremos:  nuestro grupo de amigos, nuestro equipo de fútbol, nuestra clase o nuestra raza. Un fenómeno curioso es que dentro del endogrupo los miembros sienten que las semejanzas entre ellos son mucho mayores de lo que son en realidad, y que las diferencias respecto a los que no son del grupo (exogrupo) también son mayores. Esto tiene la capacidad de hacer que los miembros del endogrupo estén mucho más unidos contra esos con los que no tienen nada que ver (recordad el experimento de Sherif del campamento y los niños). Lo que tenemos que saber bien para seguir con el efecto de la raza, es que se produce un vínculo emocional muy fuerte entre los miembros del endogrupo, y esto puede producir diferencias en cuanto a las actitudes. Seeleman y Gasper hicieron unos experimentos en relación a esto, y vieron que si les pedían a sujetos blancos que memorizaran rostros de personas blancas y negras, y el porcentaje de recuerdo de los rostros blancos era muchísimo mayor, habiendo mostrado fisiológicamente “indiferencia” para codificar los rostros negros. Ahora bien, si estas mismas personas blancas tenían contacto a menudo con personas de raza negra, el porcentaje de reconocimiento de rostros blancos y negros se volvía muy similar, y el esfuerzo por codificar ambos rostros también era muy parecido. Así, vemos que aquellos que atribuían la raza negra como exogrupo mostraban menos interés y menos aciertos que aquellos que los atribuían como endogrupo.

Ahora bien, estos descubrimientos nos llevan a formular la tercera gran hipótesis: el papel de la experiencia. Si bien es cierto que el esfuerzo era mayor por las actitudes favorables, también parece explícito que aquellos estudiantes que trataban con personas negras tenían una mayor experiencia perceptiva, y por tanto esto podría estar influyendo en su adecuado reconocimiento. En efecto, experimentos posteriores realizados para determinar el reconocimiento de las expresiones emocionales faciales con personas de distintas razas, mostraron que era mucho más fácil identificar las emociones dentro de una misma raza, o habiendo tenido experiencia con personas de otras razas.

Sin embargo, vemos que por muchas explicaciones que le demos a este efecto… no parece que vayan a servir mucho de ayuda para que los testigos puedan identificar mejor, porque la solución que nos dan es que éstos hayan tenido experiencias previas con personas de otras razas. Además, no terminan de explicarnos por qué ocurre este efecto.En las búsqueda de esta explicación se han llevado a cabo múltiples experimentos con estímulos faciales asiáticos, caucásicos, negros y recientemente se han incluído hispanos. En el experimento que vamos a ver ahora, se usaron sujetos hispanos cuya tarea era reconocer distintos rostros ambiguos (rasgos como la nariz, ojos o labios habían sido modificados siguiendo los patrones de otras razas, en este caso negra). En este trabajo se trata de ver si los sujetos son capaces de reconocer los rostros como hispanos o negros teniendo en cuenta el marcador racial (con esto nos referimos al pelo, porque vieron que cuando aparecía la cara sin pelo era muchísimo más difícil determinar la raza a la que pertenecia).

Lo que tenían que hacer los participantes era determinar la raza de 24 caras ambiguas que contenían características que se solapan en ambas razas (cejas, ojos y pelo oscuro, labios prominentes, nariz…etc), pero que no se consideran exclusiva de ninguna de ellas, y clasificar únicamente a través de esas característica sería muy complicado… hasta que introducimos un marcador racial que hace que sean fácilmente identificables, en este caso, el pelo.Ejemplo de rostros ambiguos”]

A través de un estudio piloto se determinaron los cuatro estilos de peinado más comunes entre los hispanos y los negros, y con estos datos se dividieron las 24 caras ambiguas en dos mitades: una contenía los peinados típicamente negros y la otra los hispanos (de manera que no se viera sesgada la identificación de los rostros por el peinado).

Ejemplo de rostros ambiguos

Peinados como marcador racial

El experimento incluía distintas combinaciones, de manera que al principio se presentaban 24 caras (12 de cada raza) y luego otras 24, y los sujetos tenían que determinar si ya habían visto o no esos rostros antes. Una vez que se desarrolló todo el experimento (para más datos metodológicos podéis leer el informe original en la bibliografía), los resultados mostraron que los rostros hispanos habían sido mejor reconocidos que los negros, por los participantes hispanos. Además, también mostraron mucha más facilidad para reconocer los rostros nuevos y viejos hispanos, pero se confundían con los negros (no sabían si los habían visto antes o eran unos nuevos). Este experimento parece mostrar que el efecto de la raza no tiene tanta relación como se creía con la experiencia, pues aún cuando usamos estímulos comunes a varias razas… el efecto sigue apareciendo. Quizá este trabajo apoye más la idea de la categorización racial, pues aún características idénticas sólo eran diferenciadas en presencia de un marcador racial (pelo).

Ahora que sabemos que este efecto se produce una y otra vez en todos los contextos, ya estamos listos para plantearnos las implicaciones legales de las que hablábamos al principio. A la hora de reconocer a sospechosos influyen muchísimas variables como el nivel de ansiedad del testigo en el momento del delito, la presencia o no de armas….etc. (recordad la entrada en la que hablábamos de esto) junto con los prejuicios sobre distintas razas (X vienen a robar, x raza es peligrosa…etc.). Así que no sólo hemos de lidiar con los errores del sistema policial a la hora de hacer ruedas de reconocimiento, sino que tenemos que tener en cuenta todas las características del testigo y el efecto de la raza. Shereee Josephson de la Weber State University realizó un experimento con cuarenta participantes a los que les ponía un vídeo en el que se estaba cometiendo un crimen. Al día siguiente de haber visto el video, se les pedía que fueran a una rueda de reconocimiento fotográfica para señalar al culpable. En efecto encontró lo que estáis pensando: la mayoría falló identificando al sospechoso, muchos señalaron a personas que ni siquiera salían en el video y otros señalaban a varios distintos. Los que acertaron pertenecían a la misma raza que el supuesto criminal que salía en el vídeo.

Otro ejemplo lo hicieron Platz y Hosch con personas que tenían que diferenciar entre tres personas que habían comprado previamente: uno blanco, uno negro y un mexicano. Al final los resultados nos volvieron a mostrar lo mismo que todos los anteriores: eran capaces de identificar sin problema a los sujetos que eran de su propia raza, pero cuando tenían que reconocer a los otros decían: “Pero es que son todos iguales”.

Ahora que sabemos esto ya estamos en disposición de ser más críticos cuando escuchemos, leamos o nos cuenten cómo alguien identificó sin lugar a dudas a algún sospechoso de otra raza distinta a la suya. Recordad que nuestra memoria es muy maleable incluso en condiciones ambientales óptimas, así que ¿cómo fiarnos de lo que vimos bajo condiciones malas o con niveles de estrés elevados? Pues esto que nos pasa a nosotros, también le pasa a los demás… así que os quiero ver críticos y quisquillosos con la próxima película en la que veais testigos oculares que se someten a ruedas de reconocimiento!

Para saber más:

- Examining The Cross-Race Effect Using Racially Ambiguous Faces (PDF)